
Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,
nos parecía soñar:
La boca se nos llenaba de risas,
la lengua de cantares.(Salmo 125)
Señor, una vez más estoy delante de ti buscando tu santa presencia para entender estaré destruyendo mi futuro siempre que la esperanza en Ti no estuviere presente.
Padre amado, en este nuevo día haz que comprenda profundamente que, a pesar del caos de cosas que me rodean, a pesar de las noches que atravieso, a pesar del cansancio de mis días, mi futuro está en tus manos y que la tierra que me muestras en el horizonte de mi mañana será más bella y mejor.
Deposito en ti mis pasos y mis días porque sé que a tu lado no existe la desesperanza y un futuro nuevo estará garantizado. Ilumina mi camino y ayúdame a que todos mis proyectos, siempre y cuando sean tu voluntad, sean prosperados, y que mi horizonte esté lleno de luz y de vida.
Amén.
