
Del Señor es la tierra y cuanto la llena,
el orbe y todos sus habitantes:
él la fundó sobre los mares,
él la afianzó sobre los ríos.(Salmo 23)
Padre, en el amanecer de este día quiero reconocerte como mi dueño, mi soporte, mi roca y mi guía. No puedo dar un solo paso sin que tú me lo autorices, sin que tú vayas delante de mí.
Sin ti soy nadie, soy como un ser sin vida, como un árbol seco sin flores ni frutos. Tú eres quien me da vida y hoy más que nunca necesito de esa fuente de amor que siempre me das para poder seguir adelante. Te proclamo como Rey y mi redentor ahora y para siempre.
Amén.
Únete a nuestro canal de Youtube
