
Mucha paz tienen los que aman tus leyes,
y nada los hace tropezar.
(Salmo 118)
Padre amado, hoy vengo confiado en tu palabra, esa que siempre conforta mi corazón en los momentos de tribulación.
Lleno de amor y fe clamo tu misericordia para mí y los míos, para que apartes el mal que pueda asecharnos, la envidia y el rencor. Tú que eres justo y que nos amas sin condición, escucha mis oraciones y mis súplicas.
Oh amado Dios, muéstrame hoy y cada día tus obras y llena de paz mi corazón atormentado. Te lo pido de corazón,
Amén.
