
Dichoso el hombre
que no sigue el consejo de los impíos,
ni entra por la senda de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los cínicos;
sino que su gozo es la ley del Señor,
y medita su ley día y noche.(Salmo 1)
Dios Padre Todopoderoso, en la mañana de este nuevo día que me regalas y que está por empezar, vengo a agradecerte por tu infinita misericordia para conmigo y los míos, porque infinito es tu amor y tu misericordia y, porque a pesar de mis errores y de mis pecados, tú me amas, me perdonas y me ayudas a seguir adelante.
Padre, te pido por tu gran poder que aumente la esperanza en la venida gloriosa del Señor y fortalezca en todos, un mayor aprecio por la vida naciente y la armonía en la familia y a nuestro prójimo.
Enséñame Señor, el recogimiento, la paz y la humildad, esa que me ayudará a ser cada día mejor persona, a ser un mejor hijo, digno de ti. Sé que a veces me desvío de tu camino pero te pido que no permitas que me apartes nunca más de ti y que con tu amor alcance tu misericordia.
Amén.
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