
Pueblos todos batid palmas,
aclamad a Dios con gritos de júbilo;
porque el Señor es sublime y terrible,
emperador de toda la tierra.
(Salmo 46)
Hoy es un excelente día para agradecerte tu infinita misericordia, Padre amado.
Gracias por todas tus bendiciones, tu amor y tu bondad.
Gracias por ser mi refugio y fortaleza, mi escudo protector y mi mano ayudadora.
Gracias por amarme sin condición, por perdonar mis pecados y ayudarme en todo momento.
Amén.
