
Doy gracias al Señor de todo corazón,
en compañía de los rectos, en la asamblea.
Grandes son las obras del Señor,
dignas de estudio para los que las aman. (Salmo 110)
Señor Jesús, esta mañana quiero dedicarla para agradecerte, alabarte y adorarte. Gracias por tus infinitas bendiciones, gracias porque me permitiste hoy ver la luz de un nuevo amanecer y por abrir un mundo de oportunidades para mi vida.
Padre, sé que muchas veces me cuesta ver con claridad las cosas, y que me te doy gracias porque siempre me acompañas y me ayudas en todo momento, sobre todo cuando más te necesito.
Amado Padre, gracias por este nuevo día, por este nuevo amanecer, porque un nuevo día para vivir. Permite que siempre obre en función de ti y de tus mandatos, apártame del mal y conduce mi camino, ahora y para siempre.
Amén.
