Gracias por iluminar mi corazón para alabarte en esta mañana, glorioso Señor. Acudo a Ti después de que pasa la noche y el sol brilla para agradecerte por permitirme dormir profundamente.
Te agradezco que protejas mi mente de ideas negativas y posibles ansiedades. Gracias Dios por permitirme sentir la delicadeza de tu amor y la calidez de tu compañía cada vez que abrí los ojos. Humildemente le pido que haga que el día de hoy sea muy agradable para mí, que me ayude a llevar a cabo los planes que he trazado y que organice todas mis actividades a su entera satisfacción.
Esta mañana, Padre Eterno, te suplico que vigiles a mi familia, cuides sus pies y vigiles los caminos que toman, para que, en caso de que se desvíen, intervengas rápidamente para traerlos de regreso a Ti.
Gracias, Bendito Dios. Que tu conocimiento se instale en las mentes de quienes más lo necesitan, permitiéndoles ver con claridad y obtener las mayores recompensas de sus esfuerzos. Ilumina sus vidas y da sentido a sus puntos de vista de una manera recta.
Amén.

