Padre Celestial, eres tan maravilloso y tan cariñoso, y quiero agradecerte esta mañana por permitirme experimentar otro nuevo día de vida. Por tener un corazón que pronuncia tu nombre en cada latido, por haber recuperado las fuerzas que perdí el día anterior y por hoy darme la energía que necesito para afrontar el día que viene.
Te agradezco, Padre, que me hayas permitido pasar un día más viendo tu creación para que ahora pueda disfrutar de una casa con las personas que me importan. Oh, amado Señor, me has traído deleite una vez más: ver tus sonrisas, poder entregarme por completo a las personas que amo.
Amado Dios, esta mañana te pido humildemente que me concedas la capacidad de experimentar tus bendiciones; que la comida siempre aparece en las mesas de mis hermanos; que el calor de tu amor llene las almas heladas de quienes te han olvidado, de quienes han perdido la fe; y para que yo sea para ellos un camino hacia ti. Que mi voz y mi ejemplo proclamen Tu palabra, que mis hermanos volverán a casa contigo.
Padre, por favor ayúdame a descubrir constantemente tu luz. Te pido que tu voluntad se cumpla en mi vida, Dios glorioso, en el nombre de Jesucristo. Te doy gracias, Señor Eterno, por escuchar mis oraciones, contestarlas y darme todo lo que Tú creas conveniente para mí.
Amén.

