Señor del Cielo, te agradezco por tus eternas misericordias y me arrodillo ante Ti esta mañana al despertar con alegría. Adoro tu nombre y elevo tu alma. Oh Padre Eterno, te doy gracias por permitirme poder abrir y cerrar mis ojos una vez más para comunicarme contigo.
Quiero agradecerte, Dios mío, por una noche sin problemas, por evitar que mi delicada mente fuera invadida por pesadillas y por brindarme el descanso anticipado que mi cuerpo y mi alma tan desesperadamente necesitaban.
Querido Dios, te agradezco por tus bendiciones desinteresadas porque tú me das mucho y yo te doy tan poco. Tú me proporcionas comida en mi mesa, me permites mantener a mi familia y me das refugio y un techo seguro. Estoy agradecido por vuestra provisión diaria de sustento.
Amén.

