Vengo a Ti esta mañana, Padre Bendito, Rey de todas las cosas, con un corazón agradecido porque Tú me das tanto, me bendices tanto y me permites despertar con mi familia y disfrutar de un día más con ellos.
Gracias Señor por todas tus bendiciones. Aprecio tu amabilidad, generosidad y misericordia, así como el hecho de que me has amado incondicionalmente a pesar de todos mis defectos. Porque Tú eres un Dios paciente, que me comprende, Padre de Misericordia.
Si me concedes la oportunidad, Padre, espero utilizar este día para ayudar a los demás, servir a los desfavorecidos, mostrar a mis seres queridos mi cuidado y amor, sonreírle a un extraño, tender la mano a los indefensos e impartir conocimientos a quienes más necesitan.
Querido Señor, te pido que hagas de mi corazón un corazón fresco y humilde donde tu amor gobierne en este nuevo día. Señor, por favor haz de mi corazón tu hogar. Quiero mantenerla pura del mal para que Tú puedas vivir allí.
Amén.

