Gracias, Santo Padre, por un nuevo día y por permitirme despertar en mi casa y en mi cama en lugar de en un hospital o una prisión. También agradezco que estés a mi lado y cuides los sueños de mi familia y los míos.
Amadísimo Señor, estoy muy agradecido por este día, por todas tus bendiciones y por el tiempo que pasas conmigo. Padre misericordioso, te doy gracias por cuidar de mí y de los míos y por mantenernos seguros en nuestra casa.
Padre celestial, te pido esta mañana por todas las personas solitarias que existen. Rodéalos con tu amor y hazles saber que siempre estás ahí para ellos y que no los has olvidado. Además, ayúdelos a encontrar un oído comprensivo, un hombro sobre el cual llorar y el don de la amistad.
Que las personas que hoy amanecieron en una cama de hospital se sientan reconfortadas y esperanzadas de que superarán este momento difícil, que tendrán la fortaleza para luchar contra la enfermedad y que se darán cuenta de que Tu plan es excelente, mi Señor, y que Estas difíciles circunstancias están destinadas a ayudar a cada individuo a crecer espiritualmente.
Amén.

