Querido Padre Celestial, gracias por darme un nuevo amanecer esta mañana. Mi piel puede sentir la brisa del viento y mis ojos pueden volver a reflexionar sobre tus magníficas creaciones. Estoy muy agradecido, Dios.
Quiero agradecerte Padre por velar por mi familia y por mí durante la noche y cuidarnos para que podamos despertar sintiéndonos bien y poder adorarte, Señor.
Gracias, Bendito Dios, por todos los tremendos regalos que me otorgas a mí y a las personas que más amo. Agradezco tu protección, tu provisión, las cosas maravillosas que nos dejas tener y los objetivos que podemos alcanzar.
Bendito Señor, por favor consuela a los que están angustiados, a los que experimentan momentos de agonía y desesperación, a los que lloran la pérdida de un ser querido y a los que enfrentan problemas continuos en el hogar. Toca sus corazones, Señor, para que tú también sientas un poco de alivio en medio de tanta agitación.
Dios mío, esta mañana te suplico protección para poder confiar en ti durante todo el día y saber que siempre tomas mi mano. Quiero vivir Tu evangelio y nunca separarme de Ti
Amén.

