
Dios de mi universo, es de noche una vez más y me estoy preparando para entrar en tu sagrada presencia. El primer suspiro de cansancio me hace recordar todo lo que logré y experimenté ese día. Como resultado, me doy cuenta de que, a pesar de lo pequeño que a veces pueda parecer, Tú has sido parte de cada segundo de mi día.
Agradezco la oportunidad de vivir cada momento al máximo y las lecciones aprendidas de cada experiencia, buena o mala, porque lo que importa es la capacidad de mirar más allá de ellas.
Padre de bondad, mereces elogios porque me has impartido un poco más de tu sabiduría y enseñanzas para la vida. En esta hermosa tarde, honro tu Nombre y te glorifico. Mi corazón no puede dejar de ensalzar tu regia presencia al servicio de mi Dios, ya sea que esté bien o enfermo, en la luz o en la oscuridad.
Esta noche, por favor mantenme a salvo. Dios de mi vida, te suplico protección y consideración, mi Señor, para que la oscuridad ya no sea un signo de terror y rechazo sino un lugar donde pueda conocerme mejor.
Amén.
