
Concédeme la capacidad de comprender tus intenciones, Dios, para poder participar de ellas con agradecimiento y obediencia. Ayúdame a aceptar lo que desees para mí y a permitirme defender tenazmente todas mis creencias sin temor a nada que se oponga a mí.
Si Tú estás de mi lado, Señor, no te apartes hoy de mí; si es así, puedo lograr cualquier cosa. Por favor guíame en todas mis decisiones y, con alegría, llena mi corazón con el conocimiento de tu presencia viva.
Esta mañana también te pido que bendigas a mi familia: que tenga un muy buen día, que cualquier desgracia que encuentre se convierta en su favor, que arregle todo lo que necesite, para que no tenga miedo de seguirte o de declararte.
La grandeza de tu nombre; llena de amor nuestro hogar para que seas Tú quien destaque en medio de cualquier dificultad que podamos encontrar; que la unión sea lo que nos sostenga y el perdón sea lo que nos abrace constantemente; ayúdanos a actuar con prudencia y humildad a la hora de ayudar a los demás, para que podamos reflejarte y asemejarnos cada vez más a ti.
Amén.
