
Gracias, mi Señor, por permitirme quedarme contigo hasta la noche. Es muy importante saber que me quieres a tu lado y que me tratas como a tu hijo pequeño. Ya que estoy bien y en Tu presencia una vez más, me inclino ante Ti y te agradezco sinceramente por todo lo que me has permitido pasar hoy.
Por favor, aleja de mí cualquier idea que pueda impedirme dormir, expulsa el mal tanto de mi habitación como de mi vida, llena cada rincón con Tu presencia y sé en mi vida y en la vida de toda mi familia.
Tú haces el bien y bellezas con tus obras y no abandonas a los demás, oh glorioso Señor, levanto mi alabanza y declaro tu santo Nombre sobre todo ser viviente para que todo lo que respira y vive te dé honor y gloria para todos tus hijos a pesar de sus defectos y deficiencias.
No hay nada mejor que pasar todo el día y la noche en tu presencia, Padre mío. Todo esto te lo pido con el corazón abierto, lleno de sinceridad y con la fe de que Tú me escucharás esta noche. Por favor, quédate conmigo. En el nombre de Jesús, busco refugio en tu bondad, Señor.
Amén.
