
Dios mío, al caer la noche me siento más seguro en tu presencia y tu amor llena mi hogar, acercándome a Ti a través de mi mansa oración. Sabes, Señor, hay momentos en los que me siento indigno de todos los dones que me otorgas, ya que cada día me quedo corto y triunfa el egoísmo o la apatía.
Te agradezco el hermoso día que me diste, el sol brillante y el paisaje increíblemente colorido que llena mi corazón de optimismo. Estoy agradecido de que hayas colocado a estas personas en mi vida para poder pasar tiempo con ellas, compartir con ellas y animarlas en momentos difíciles. También aprecio cada abrazo y mirada que les das.
No podrías haber elegido nada mejor para mí que la familia que me diste y por eso te estoy sumamente agradecido. Gracias Dios, que nunca nos abandonas y que te esfuerzas por estar presente en nuestro hogar. También nos das la fuerza para seguir adelante por el camino, aunque en ocasiones pueda resultar extremadamente largo y difícil.
Amén.
