
Te ruego, por favor, que me des tranquilidad en esta noche y que quites todas las ansiedades que consumen mis sueños para poder irme a dormir sabiendo que me colmarás de bendiciones y me permitirás empezar de nuevo con tu mano al día siguiente.
Gracias, mi amoroso Padre, por brindarme alimento todos los días, evitando que tengamos otras necesidades aparte de que tú estés aquí, proporcionándonos ropa para mantenernos abrigados en el invierno y permitiéndonos tener buena salud y cosas en la vida.
Por favor, ayúdame a reconocer mis errores a tiempo para tener la valentía de pedirte a ti y a la persona a la que herí que me perdonen. Una vez más, Dios, envuélveme en tu gracia.
Porque sólo Tú eres consciente de la verdadera naturaleza y el corazón de cada persona, enséñame a acercarme cada vez más a Ti. Si es tu voluntad guíame hacia un nuevo amanecer, pero por ahora quédate a mi lado para custodiar mis sueños. Estoy agotado, Señor; por favor dame nuevas fuerzas porque te necesito, en la presencia de Jesús.
Amén.
