
Levanto mis brazos y mi corazón hacia Ti, Rey del universo entero, desde lo más profundo de mi habitación, y antes de cerrar los ojos, quiero aprovechar esta noche oscura para iluminarla con mi adoración hacia ti.
Quiero compartir contigo todos mis proyectos, ansiedades, dificultades y alegrías. Dios mío, no te queda nada en qué pensar ni demostrarme que todo esto está dentro de tus designios. No hay manos más grandes y poder más maravilloso que el tuyo.
Mi familia es el regalo más valioso que tengo, incluso, por eso te ruego por ellos con amor. Por favor, alivia sus preocupaciones y envuélvelos en tu serenidad si están experimentando problemas que les impiden dormir profundamente para que puedan levantarse y continuar en el camino que nos has trazado.
Me entrego a Ti, esperando que camines a mi lado y me des un amanecer lleno de bendiciones y oportunidades para seguir recurriendo a Ti. Señor mío, Tú eres mi santuario y fuente de amor. En el nombre de Jesucristo, hago todas estas peticiones.
Amén.
