
Ha pasado un día más y vengo a darte gracias, Bendito Dios de paz insondable, por todo lo que has hecho por mí. Te agradezco porque aunque soy indigno de ti, entraste a mi casa y allí permaneciste hasta ahora, esparciendo tu amor por todas partes. También me mantuviste saludable para poder trabajar y estudiar bien, y ahora me dejas regresar a casa sin problemas y solo parar a saludar antes de irme a dormir.
Me gustaría expresar mi gratitud por todas las cosas hermosas que has hecho durante el día, ya que tu presencia se ha manifestado de manera inesperada y sorprendente. Para que sean más ligeras, Señor, quiero poder entregarte todos mis cansancios, incertidumbres, cargas y todo lo que he ido acumulando.
Gracias por los momentos que pude vivir; por los momentos en que un abrazo o una charla significativa me hacían sonreír mucho y saber que era amado; y por los momentos en que las cosas no eran tan buenas pero me sirvieron como oportunidades para crecer porque fueron las pruebas por las que me permitiste pasar.
Quiero poder pedir tu perdón, Señor, antes de entregarme del todo al sueño. Estoy lleno de culpa y de corazón arrepentido por las cosas que hice en este día que a ti no te parecieron perfectas.
Amén.
