
Dios Todopoderoso, te ruego que saques de mi corazón todo aquello que pueda comprometer mi honestidad esta mañana. No dejes que las trampas del maligno ni la normalidad del pecado destruyan el mundo que Tú amorosamente creaste. Concede toda tu gracia a todos los que viven allí, tanto para ayudarlos a no caer y a distanciarse de su vida como para permitirles contribuir a mejorar las cosas horribles que ocurren a diario.
Permíteme atravesar circunstancias difíciles para poder entregarme completamente a Ti y darte prioridad sobre todo lo que existe.
Muchas gracias, Señor, por ser tan confiable. Me animas a seguir una guía sabia en mi trabajo porque todo lo que viene de tu mano es maravilloso y afortunado.
Dios te bendiga siempre, Señor, pues no puede comenzar un día sin alabar el esplendor de tu Nombre y ser bondadoso con el corazón. Como eres el Rey de mi vida, que puedas seguir gobernando también sobre toda tu descendencia. No hay nadie como Tú, mi amado Señor; a Ti sea el mérito y la gloria por siempre.
Amén.
