
Padre, eres tan poderoso y bendecido que hoy quisiera usar mi pequeña oración para expresarte mi aprecio, amor y cariño. Gracias, Dios, por permanecer a mi lado a pesar de mis defectos, porque sé que estuviste ahí en todo lo que viví hoy. Te agradezco que hayas enviado a tu Espíritu Santo para que viaje conmigo y me guíe.
Estuviste ahí en cada abrazo que recibí de familiares y amigos, incluso de completos desconocidos, en la bendición de mi madre al salir de casa, en las sonrisas de mis hermanos y en el consuelo de mis grandes amigos. Estoy tan agradecida por todo lo que me has dado.
Gracias, Dios, porque uno de los muchos beneficios que tengo es la capacidad de realizar todo mi trabajo con total libertad y sin tener que preocuparme por posibles peligros. Esta noche, tengo un refugio seguro al que regresar después de mis actividades. Agradezco sinceramente tu infinita bondad hacia mí y hacia todos tus hijos.
No me has olvidado y con cada detalle me recuerdas que estoy inscrito en la palma de tus manos y que siempre tendrás algo maravilloso para mí, a pesar de mis errores y faltas, realmente me amas. Te agradezco por borrar mi pasado y brindarme las respuestas cotidianas que mi corazón anhela.
Amén.
