
Cantaré eternamente las misericordias del Señor,
anunciaré tu fidelidad por todas las edades.
Porque dije: «Tu misericordia es un edificio eterno,
más que el cielo has afianzado tu fidelidad.» (Salmo 88)
Señor, te amo y te necesito. Hoy más que nunca necesito de tu amor, te pido que no te apartes de mí pues sólo con tu presencia me siento seguro. Guíame por el buen camino y apártame de todo mal.
Padre amado, me conduces a fuentes tranquilas y reparas mis fuerzas, sé siempre mi escudo mí fortaleza en todo momento,
Amén.
