
Por la mañana sácianos de tu misericordia,
y toda nuestra vida será alegría y júbilo.
Que tus siervos vean tu acción,
y sus hijos tu gloria. (Salmo 89)
Padre amado, tú que conoces mi corazón y nunca te quedas indiferente ante mis súplicas, que comprendes mi preocupación ante las adversidades que se me presentan a diario y que comprendes el sufrimiento de mi corazón, hoy vengo a implorarte que escuches mis súplicas.
Señor, hoy vengo ante ti, humilde y arrepentido de mis culpas, para pedirte que por tu infinita misericordia sanes mi corazón herido y quebrantado por las perturbaciones y los problemas de mi vida.
Tú hermoso Señor, que quieres que tengamos vida en abundancia, llena de amor y paz mi corazón y permite que viva una vida plena, para amarte y glorificarme, de ahora y para siempre.
Amén.
Únete a nuestro canal de Youtube
