
Qué rápido pasa el tiempo, Padre mío, y ahora que la oscuridad nos hace compañía, puedo acercar mi corazón al tuyo y ofrecerte mi más sincero agradecimiento. Ahora que la conmoción ha amainado, estoy resumiendo todo lo sucedido para dártelo todo en esta oración y asegurarme de que no se me olvide nada.
Gracias Señor por permitirme venir hoy aquí y permanecer en tu presencia. Aprecio los buenos momentos que pasamos juntos, la compañía que tuvimos y las sonrisas que nos sacaste a la cara con cada historia de lo que nos pasó ese día.
Padre celestial, quiero pedirte disculpas por mis errores antes de recostar la cabeza en la almohada. Por favor, perdóname, Señor, si hoy no fui agradecido contigo o con un hermano.
Quiero confiar en que Tú, Señor, brindarás una solución al problema que hoy destroza mi corazón. Que tu misericordia sea la fuente de mi esperanza y el edulcorante para la dura píldora que estoy tomando mientras afronto estos desafíos. Te entrego todo mi sufrimiento, Dios, con la esperanza de que lo sanes y lo uses como lección.
Amén.
